Mostrando entradas con la etiqueta Le Corbusier. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Le Corbusier. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de octubre de 2008

Arquitectura Moderna en México; Contexto Historico

México tiene tal extensión y variedad de paisajes que siempre puede observarse desde distintos puntos de vista y descubrir cosas nuevas.Cuando estuve hace dos años, lo que más me impactó fueron sus contrastes:Por un lado, los contrastes económicos. Tales contrastes no se encuentran normalmente en las ciudades europeas. En el centro urbano conviven los edificios institucionales (de estilo clasicista o Beaux Arts), los hoteles de lujo, los comercios más caros con miles de pobres vendedores ambulantes.Por otro lado, los contrastes entre los diferentes barrios de la ciudad. México DF es tan grande que abarca diferentes ciudades con su propio origen, historia y habitantes. La densidad general se mantiene baja pero la ciudad se sigue extendiendo por el territorio.Por último, la coexistencia de dos civilizaciones. México es al mismo tiempo la ciudad europea y la ciudad indígena. La plaza de las tres culturas así lo refleja con sus tres edificios simbólicos: la iglesia de estilo clásico colonial, unos hallazgos arqueológicos aztecas y un bloque moderno.

La arquitectura moderna

La arquitectura moderna mexicana, a pesar de su fuerte influencia de de Europa, tiene sus rasgos propios. Se acerca de nuevo a su tradición prehispánica. Las formas de Teotihuacán a menudo se repiten en las obras de este siglo.Un ejemplo es C.U., la Ciudad Universitaria, proyectada entre 1950 y 1952 por 150 arquitectos e ingenieros. Este proyecto fue después de la Revolución el marco perfecto para la modernidad, el nuevo hombre.CU presenta el contraste mexicano entre intento de modernidad e identidad nacional. En él no se buscó la identidad internacional sino una unidad como nación, a pesar de las diferencias abismales y contrastes internos de México.La integración funcional de los edificios resultó un problema debido a la topografía. El tema se resolvió con andadores, escaleras y aterrazamientos (como en la arquitectura precolombina).En el proyecto y concepción de C.U. se unificaron principios modernos y referencias históricas. El campus central, por ejemplo, debe su orden a un eje central y una gran plaza. Este eje cental puede compararse con la “Calzada de los Muertos” de Teotihuacán. En cambio se evita en aquí la simetría.Los murales en las fachadas (un buen ejemplo es la Biblioteca Central, de O´Gorman) muestran un simbolismo precolombino. Los artistas mexicanos, concienciados con su pasado y los aspectos didácicos de la Revolución, contradicen el Estilo Internacional con representaciones corpóreas, simbólicas y metamórficas y un significado cultural.El Museo Nacional de Antropología es otro ejemplo de la revalorización e importancia de las civilizaciones precolombinas. El presidente Adolfo López Mateos declaró en la inaguración en 1964:“(…) Frente a los testimonios de aquellas culturas el México de hoy rinde homenaje al México indígena en cuyo ejemplo reconoce características de su originalidad nacional."El edificio se construyó entre 1963 y 1964 según el proyecto de Pedro Ramírez Vázquez gebaut. Se encuentra en el bosque de Chapultepec, en una gran superficie de 70000 m2. Los 30000 m2 para espacio de exposición se divide en 23 salas: 12 explican la historia prehispánica de México, aquí puede verse una importante colección de hallazgos arqueológicos como utensilios manuales, estatuillas, elementos arquitectónicos, etc. de las diferentes culturas indígenas. Las otras 11 documentan sobre la etnografía del país y las culturas indígenas que aún existen hoy en día.Las diferentes partes forman una planta rectangular con –una vez más- un eje central y una gran plaza en medio. La simetría, la simplicidad de formas, los materiales y el contacto con la naturaleza tienen mucha relación con Teotihuacán. Se hizo un esfuerzo por que el visitante pudiese utilizar el espacio exterior, también cuando lloviese. Por eso está el patio cubierto con un gran “paraguas” de apoyo central a modo de fuente, por donde sale agua constantemente. Como elemento identificativo se encuentra una escultura de Tlaloc (dios de la lluvia).El espacio interior también fue diseñado cuidadosamente: la luz, los recorridos a través del espacio y la sensación de interior y exterior, el modo de exponer los objetos…La utilización de algunos elementos como celosías recuerdan a las formas prehispánicas.La arquitectura de
Barragán

Luis barragán es una figura importante de la arquitectura mexicana del siglo 20. Su obra es muy personal y bastante atemporal. Nació en Mexico y fue fuertemente influído por sus tradiciones históricas. En su periodo racionalista también fue influído por Le Corbusier, pero sus obras más importantes son posteriores, con su casa en el barrio de Tacubaya y el Convento de las Capuchinas Sacramentarias en Tlalpan.La arquitectura de Barragán trasciende la materialidad física de sus paredes para transportarnos a un “espacio emocional”. Siempre trabaja con materiales sobrios y cuerpos macizos (como en la arquitectura tradicional) que juegan con la naturaleza (agua y vegetación) y con la luz.
Teodoro González de León

Finalmente nos acercamos al arquitecto actual Teodoro González de León. Él y Francisco Serrano pertenecen a una generación que busca su expresividad en determinados elementos de la arquitectura mexicana de todos los tiempos: grandes espacios abiertos, superficies rugosas y materiales robustos.Juntos ganaron el concurso para la Embajada de México en Berlin. El edificio de la nueva embajada debía estar a la altura de las grandes expectativas. Era necesaria una construcción que representara a México en el exterior y al mismo tiempo se adaptara al entorno de Berlin, concretamente a la zona de Tiergarten, donde debía ubicarse.El edificio cuenta con rasgos de la arquitectura mexicana. Tal y como dice el propio arquitecto:“ (…) Un país es representado. Por lo tanto hay que trabajar con formas que representen el país. En este caso procede pensar en una cierta monumentalidad – en un edificio que va a ser considerado como un monumento.”Un edificio concebido como un símbolo de la ciudad es, ante todo: la fachada y el acceso. Teodoro González de León lo tiene en cuenta. La fachada de la Embajada es, al mismo tiempo, monumental y moderna, al igual que el antiguo y el actual México. Se compone de pilares de hormigón visto blanco y tiene una entrada en diagonal con una ancha escalera a la izquierda. El hormigón está compuesto totalmente de mármol: fragmentos de mármol con mármol molido. Algo nada sencillo. Teodoro Gonzälez de León consigue con ello un efecto especial de reflexión de la luz y una superficie rugosa, sin recubrimiento, que muestra el material constructivo. Se consigue así una fuerte sensación de plasticidad arquitectónica actual, en la que se han utilzado las tecnologías más nuevas.En el espacio interior es la calidad lumínica especialmente impresionante. La luz inunda el patio, un cilindro de 18 metros de altura, que sirve de punto de paso de toda la gente. Para Teodoro González de León debe ser luminosa y rica en reflejos. Su edificio nos convence de ello.El siguiente texto está escrito por el arquitecto. Cuatro puntos son especialmente importantes en relación a su obra:-La organización del edificio en torno a un patio central, donde la gente puede encontrarse-La luz, que revela las formas y los volúmenes y a través de la cual el espacio interior existe-La importancia de la entrada y el diálogo con la ciudad-El tectonismo de los materiales y el uso de hormigón en sus obras-la arquitectura como símbolo de una cultura“La arquitectura es un negocio que llevamos a cabo a través de las ideas y la practica. Las ideas constituyen nuestra visión personal de los edificios. La practica modifica esta visión, estableces limites y provee de nuevas ideas. A través de mis 48 años de practica regular, algunas ideas han desaparecido, otras han permanecido e ideas nuevas han emergido. El propósito de este prefacio es comentar brevemente estas ideas. Pienso que la arquitectura es una configuración espacial, una construcción y una representación cultural. Estos tres aspectos están siempre presentes e intrínsicamente enlazados. El espacio esta formado con volúmenes (volúmenes que envuelven y desenvuelven el espacio).El espacio es formado en respuesta al clima y las características del lugar, es también usado para extender las actividades humanas. Estoy interesado en ver edificios organizados alrededor de "lugares" donde la gente inevitablemente se reúne alrededor de espacios centrales como patios, andadores, donde los usuarios se encuentran y donde la vida compartida es la principal forma de interacción. Lugares en donde el destino se desenvuelve, enriqueciendo nuestras vidas. En mis trabajos recientes, di forma al espacio ensamblando volúmenes diferentes dentro de composiciones estrictamente calculadas que parecen ser accidentales. Estoy convencido mas que nunca que es a través de la luz -y de las dificultades en su manejo- que la composición del volumen es revelada. Pienso, como Le Corbusier,que los interiores existen solo cuando son inundados con luz. Estoy interesado en manejar el acceso como un evento: celebrando el lugar en donde los visitantes tienen su primer contacto con esas obras. He diseñado vestíbulos abiertos que son arcadas, las cuales en su caso, nos dan la oportunidad de estar en contacto con la calle. Esos espacios abiertos son también una revelación de la ciudad en la arquitectura. Además, también pienso que cada edificio debería establecer un dialogo con la ciudad. Esta es la responsabilidad mas grande de los arquitectos trabajando en las ciudades enormes y caóticas que la sociedad moderna trajo consigo. Nuestra tarea es asegurar que cada edificio sea un punto de referencia identificando el lugar en el que fue construido.Hablando de construcciones, estoy interesado en mostrar como las obras pueden expresar la forma en que fueron ejecutadas, como se sostienen y donde sus refuerzos mienten. Las obras deberían expresar su tectonismo (la poesía de la construcción). En mis obras, he evitado los recubrimientos: los materiales estructurales hacen las fachadas. Estoy constantemente buscando formas de reducir los detalles. El concreto ha sido el material predominante en mis obras, porque se adapta a mis objetivos formales y responde al actual desarrollo tecnológico de mi país.Construyendo y formando espacios, dos de los tres aspectos del arte arquitectónico. Ellos requieren experiencia (Le Corbusier solía decir que Mozart no existe en la arquitectura), y también un pensamiento lógico y racional: Son un producto de nuestra conciencia. Pero la arquitectura inevitablemente transmite dentro de ella los signos del tiempo y lugar en donde fue concebida. La arquitectura crea escenarios que representan nuestra cultura y que nosotros podemos identificar.Las representaciones vienen del subconsciente, de nuestro pasado cultural. Este es la parte intemporal de la arquitectura, la parte en donde se convierte en una de las bellas artes, crea emoción y permanece mas allá de nuestra época. Representa nuestra época y no tiene limites espaciales; es internacional, pero si es genuina, sus antecedentes son lanzados con expresión local.Expresa el subconsciente colectivo de cada país.”

miércoles, 1 de octubre de 2008

Le Corbusier

Le Corbusier (1887-1965), sobrenombre profesional de Charles Édouard Jeanneret, pintor, arquitecto y teórico franco-suizo, al que se considera la figura más importante de la arquitectura moderna tanto por sus numerosas innovaciones como por la maestría y vigencia de sus obras.

Nació el 6 de octubre de 1887 en La Chaux-de-Fonds (Suiza), y en esta misma ciudad estudió Artes y Oficios. Trabajó dos años con el parisino Auguste Perret, pionero en la utilización arquitectónica del hormigón armado, y más tarde viajó a Alemania para colaborar esporádicamente en el estudio de Peter Behrens (donde conoció al joven Mies van der Rohe) y trabar relación con Josef Hoffmann y la Deutscher Werkbund. En 1922 se asoció en París con su primo, el ingeniero Pierre Jeanneret, y adoptó como arquitecto el seudónimo de Le Corbusier (del francés, “el cuervo”, adaptación del apellido Lecorbésier de su bisabuela), que ya había empleado con anterioridad en sus escritos.

  • Pintura y Teoria
Aunque su principal carrera fue la de arquitecto, también practicó con acierto la pintura y la teoría artística. Como pintor se asoció a Amédée Ozenfant para fundar el movimiento purista, una corriente derivada del cubismo. En 1920 fundó con él la revista L'Esprit Nouveau, para la que publicó numerosos artículos sobre sus teorías arquitectónicas. Una de sus principales aportaciones, aparte del rechazo a los estilos historicistas compartido con otros arquitectos y teóricos del movimiento moderno, es el entendimiento de la casa como una máquina de habitar (machine à habiter), en consonancia con los avances industriales que incorporaban los automóviles, los grandes transatlánticos y los nuevos aeroplanos. Sin embargo, siempre consideró fundamentales las lecciones de la arquitectura clásica.
Definió la arquitectura como 'el juego correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz', fundamentada en la utilización lógica de los nuevos materiales: hormigón armado, vidrio plano en grandes dimensiones y otros productos industriales. Sus escritos más importantes se recogen en varios libros, entre los que destacan Hacia una arquitectura (1927), La casa de los hombres (1942) y Cuando las catedrales eran blancas (1947).
  • Urbanismo
Entre sus preocupaciones también destacó la necesidad de una nueva planificación urbana, adecuada a los condicionantes de la vida moderna. Una de las principales aportaciones de Le Corbusier fue la idea de liberar el territorio, construyendo una ciudad en bloques de cierta altura ubicados en grandes espacios libres y conectados por vías eficientes. Sus propuestas más radicales se recogen en la llamada Ville Radieuse, un especie de ciudad teórica que se fue concretando en numerosas propuestas (plan Voisin para París, plan Obus para Argel, Chandīgarh) y tuvo una enorme influencia en el urbanismo posterior a la II Guerra Mundial. Por otra parte, su intervención fue decisiva en el IV Congreso del CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) y en la consiguiente redacción de la Carta de Atenas. En ella se estableció definitivamente el concepto de la zonificación, basado en la especialización de los sectores urbanos respecto a las funciones básicas del hombre: habitar, trabajar, descansar y circular.

  • Periodo de Entreguerras
Durante la década de 1920, Le Corbusier elaboró numerosos proyectos urbanísticos y residenciales, pero sólo pudo construir una serie de villas unifamiliares cercanas a París que le sirvieron para concretar sus cinco postulados sobre la nueva arquitectura: bloques elevados sobre pilotis (pilares), planta libre, fachada libre independiente de la estructura, ventanales longitudinales (fenêtre en longueur) y cubiertas planas ajardinadas. Entre los edificios de esta época destacan el pabellón del Esprit Nouveau en París (1925), auténtico manifiesto de la nueva arquitectura construido con motivo de la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París; la villa Stein en Garches (1927), cuya fachada esquemática ilustra la exigencia compositiva de los trazados reguladores; y la villa Savoie en Poissy (1929-1931), obra maestra donde se resumen todos sus postulados teóricos y se introducen nuevos conceptos como el de “paseo arquitectónico”, concretado en una rampa que conecta los sucesivos espacios interiores y exteriores, desde el garaje al solarium. Entre los proyectos no construidos cabe destacar los de la Sociedad de Naciones en Ginebra (1927) y el palacio de los Soviets en Moscú (1931), dos concursos muy ilustrativos de la actitud de las instituciones de la época ante la arquitectura del movimiento moderno.

  • La PosGuerra

Paulatinamente, la obra de Le Corbusier evolucionó hacia un cierto carácter monumental, alentada por encargos de mayor envergadura y un creciente prestigio internacional. En la casa de Suiza de la Ciudad Universitaria de París (1931-1932) empleó por vez primera grandes pilotis de hormigón armado, primer atisbo de un estilo más expresionista, caracterizado por el empleo casi escultórico del béton brut (hormigón visto de acabado tosco), denominado por sus seguidores brutalismo.
Después de la II Guerrra Mundial acometió una de sus obras más emblemáticas, la Unidad de Habitación de Marsella (Unité d'Habitation, 1947-1952), un enorme bloque de viviendas donde cada elemento está ideado con precisión, delicadeza y una incontenible fuerza expresiva: desde la imagen majestuosa de paquebote, anclado al terreno por vigorosos pilotis y coronado por una terraza vitalista y orgánica, hasta la forma de acoplar las viviendas pasantes, el encanto colorista de las terrazas o el carácter unificador de los brise-soleil (parasoles). Además, en esta obra puso en práctica un elaborado sistema de proporciones publicado con el nombre de modulor (basado en la sucesión de Fibonacci), con cuyo manejo sutil consigue que el conjunto no pierda en ningún momento la escala humana.
En la década de 1950 proyectó otras obras de gran trascendencia, en especial la iglesia de peregrinación de Notre Dame du Haut en Ronchamp (Francia, 1950-1954), un hito paisajístico de formas fantásticas y espacio envolvente, inundado de luz coloreada; el monasterio de los dominicos de La Tourette (1957-1960), donde el silencio y la meditación inspiran esa nueva arquitectura monumental y sensible; y el planeamiento urbano de Chandīgarh, la ciudad construida en la India como nueva capital del Punjab, para cuyo capitolio proyectó los edificios de la Asamblea (1953-1961), el palacio de Justicia (1952-1956) y el Secretariado (1958). Sin embargo no cesó de explorar nuevos caminos, como muestran el pabellón Philips (1958) para la Exposición Universal de Bruselas, una estructura de paraboloides hiperbólicos, o el Centro Le Corbusier en Zurich (1963-1967), pionero de la arquitectura high-tech.
Sus aportaciones a la arquitectura del siglo XX fueron constantes, y su incesante actividad propagandística ayudó al éxito del movimiento moderno, tanto en su país de adopción (Francia) como en el resto del mundo. Sus seguidores han sido numerosos, y sus enseñanzas siguen siendo fundamentales en las escuelas de arquitectura. Defensor apasionado de la cultura mediterránea, ese mismo mar le vio morir el 27 de agosto de 1965 en Cap Martin (Francia).

  • Bibliografia

Boesiger, Willy.

Le Corbusier. Barcelona:

Editorial Gustavo Gili, 1976.